"A Ramiro Ledesma y sus camaradas les viene mejor la camisa roja de Garibaldi que la negra de Mussolini". (Ramiro Ledesma en ¿Fascismo en España?, bajo el pseudónimo Roberto Lanzas).
Llevo días dándole vueltas a un artículo que trata sobre la presunta alternativa entre la "militancia política" y el asociacionismo en "movimientos sociales" que hace unas semanas fue tema de debate en las conferencias que organiza el Centro de Estudios Nacional Sindicalistas y a la que, dicho sea de paso, se me invitó como conferenciante. Hube de rechazar la propuesta con harto dolor pues quienes me invitaron merecen todo mi respeto y consideración. Y ello por varias razones:
1ª. Porque, para empezar, la "censura previa" modificó el verdadero título de la conferencia, marcando ya el cariz o la línea que la misma "había de llevar". Me fastidian las manipulaciones.
2ª Porque con algunos de los conferenciantes conservo lazos de amistad y respeto y, dado el contenido de sus intervenciones en defensa de la "militancia política", hubiera tenido que interpelarles -quizá de forma demasiado contundente- con la acreditación de que "militancia" procede de "militar", es decir, de compromiso férreo, indiscutible y abnegado por la causa que se elija. Y no tengo intención de causar daño o menoscabo a persona alguna, sobre todo si en lo "personal" me parecen buena gente. Tengo más que claro, no obstante, que nada de lo que se hace en NINGUNO de los grupos políticos -que no "organizaciones", que viene de organizarse- del entorno discutido responde a milicia alguna, a compromiso serio y profundo, a interés auténtico por influir en modo alguno en la modificación de las circunstancias sociales y políticas que se pretenden injustas. En la práctica totalidad de los casos las posiciones no pasan de ser testimoniales, de "pose", de apariencia.
3ª. Porque otros de los conferenciantes confunden los conceptos "caridad" y "justicia social" y, aunque en este caso no existen lazos de amistad, tampoco me apetecía demostrarle a alguna de esas almas caritativas lo confundidas que están. Porque quizá se hubieran sentido ofendidas.
El caso es que me encuentro hoy con otro minidebate marginal, banal, superfluo y trasnochado sobre la utilización o no de uniformes, correajes, trinchas, boinas, chapiris y botas militares. Esto, que parece una chorrada -y que lo es- demuestra la escasa profundidad de cualquier debate establecido entre los eternos portaestandartes -literalmente- de turno.
A alguno, le gusta más disfrazarse de "soldadito de plomo" -y vive dios que resultan plúmbeos- que realizar progreso alguno en aras de la ideología falangista que dicen defender. Se aferran como náufrago a su tabla de salvación, a sus camisas y uniformes que, en la mayoría de los casos, no han lucido nunca o casi nunca. NUNCA en campos de batalla, urbanos o rupestres. NUNCA ante compañeros de trabajo o concretas amistades.
Piensan que quienes consideramos que los tiempos de los uniformes y los desfiles -ridículos desfiles de media docena de personas- están más que trasnochados lo hacemos por dar una especie de "apariencia" de modernismo forzada y por disimular nuestro verdadero pensamiento. Quienes así opinan se delata a sí mismos demostrando que su "compromiso" político se reduce a esa "falsa apariencia" de la que acusan a los demás. No son capaces de concebir que la uniformidad pertenece a las milicias. Que representa una seña e identidad del cuerpo que lo exhibe. Y que cuando tal "uniforme", ni es uniforme -igual para todos- ni identifica nada determinado ni exacto, ni pertenece en exclusiva a cuerpo alguno -sino que es del dominio público y de cualquier payaso que quiera ejercer de friki-facha- pierde todo su sentido, es absurdo e irracional y, generalmente, obedece a un intento por demostrar lo que NO SE ES. A falta de argumentos serios.
No existe opción política alguna que lleve a sus huestes uniformadas. Si en vez de huestes son grupúsculos, menos aún. Salvo en los bailes de disfraces y en los desfiles del ejercito de salvación. Esperpentos varios del mismo cariz que el de estos "soldaditos de plomo" que exhiben mucho de plomo, sólo por lo pesados, y poco de soldaditos.
Arguyen que vistiendo ese uniforme -nótese que hablo de la camisa azul- muchos cayeron en combate. Razón de más para respetar el sagrado sudario de los mejores y para no emponzoñarlo de basura ridícula y chabacana, de disfraz de soplagaitas sin pelotas y convertirlo en traje de lagarterana al tiempo que se entona, una y mil veces, hasta la saciedad más bochornosa, el himno que han convertido en "Paquito el chocolatero".
Generalmente es difícil equivocarse: bajo una bandera con el águila de San Juan, y un uniforme completito de "falangista valeroso" se encuentra, casi siempre, un friki-facha, poco falangista y nada valeroso.
Así pues, parafraseando a Ramiro, "mejor la camisa roja de Garibaldi".
Enviado el viernes, 12 de marzo a las 19:49:53 por Admin_1
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Admin escribió: Re: CAMISA ROJA. Por Ricardo Sáenz de Ynestril (Puntuación 3)
seria una pasada ir con la camisa azul a todas partes, captaria muchisima gente sobre todo joven, es una idea q me encanta
Anónimo escribió: Re: CAMISA ROJA. Por Ricardo Sáenz de Ynestril (Puntuación 3)
Te recuerdo que no hace mucho te encantaba figurar "disfrazado" como tu dices. Estoy en contra de los grupusculos patriotas, cada uno con su cacique al mando, pero lo tuyo tambien tiene tela Ricardo.
Anónimo escribió: Re: CAMISA ROJA. Por Ricardo Sáenz de Ynestril (Puntuación 3)
Ricardo, tienes toda la razón del mundo.
El problema es entender que hace 30 años había milicia, y los que conocimos ese estilo de vida y comparamos la actitud del supuesto militante contemporáneo, define claramente la tragedia del frikismo politico patriótico actual.
alfonsoVIII escribió: Re: CAMISA ROJA. Por Ricardo Sáenz de Ynestril (Puntuación 3)
No seas necio, anónimo de las 15:25. No creo que hayas visto NUNCA a Ricardo "disfrazado" de nada. Fundamentalmente porque él es siempre el mismo y jamás se ha escondido ni disimulado sobre su ideario ante nadie. Ni que le puedas acusar de encantarle figurar, más bien sé que es al contrario. Le gusta trabajar y asume con disciplina el uniforme que le impone la organización -o el grupo- donde milite. Con sobriedad y sin añadidos folclóricos.
Anónimo escribió: Re: CAMISA ROJA. Por Ricardo Sáenz de Ynestril (Puntuación 3)
RICARDO ESTOY DE ACUERDO CONTIGO Y CREO QUE ES LA PRIMERA VEZ. LOS UNIFORMES HAN DE MOSTRARSE EN MOMENTOS MUY PUNTUALES Y LO DICE UNO QUE LLEVA EN UN CUERPO UNIFORMADO QUINCE AÑOS
Anónimo escribió: Re: CAMISA ROJA. Por Ricardo Sáenz de Ynestril (Puntuación 3)
Es un disfraz cuando se convierte en la indumentaria -NO UNIFORMADA- de diversos grupetes antagónicos que representan lo contario del falangismo original y que solo exhiben en sus días del orgullo...cada cual a su antojo, plagados de medallas autoimpuestas y gorrillos diversos, como una verbena, como una charanga, como un baile de disfraces, SÍ, vestidos para el más esperpéntico de los carnavales. Con sus trinchas, pero sin pistola, cual soldados, pero sin milicia, con oscuras gafas de sol rayban, pero de noche, en formación, pero carentes de marcialidad, esctructura, "formación" y mandos...
Anónimo escribió: Re: CAMISA ROJA. Por Ricardo Sáenz de Ynestril (Puntuación 5)
La causa de la justicia, en este mundo, ya está más que perdida...porque, si nos empeñamos y nos obcecamos...vienen las pulsiones terroristas. Y no creo que los terroristas tengan pelotas, sinceramente; creo que las pelotas son de los que, con su caridad, hacen que este mundo sea un poco mejor para los pocos o muchos a los que pueden llegar, aunque sólo sea a los de su alrededor. Esto de las pelotas es contraproducente porque nuestro Señor nos dijo que pusiéramos la otra mejilla. A veces, la mariconada es mucho más bondadosa y útil que la bravuconada y el ridiculizar a las pelotas de los demás. Pero bueno, cada uno sabe lo que quiere hacer con su vida.
Yo entiendo que Ricardo está ya harto de dar vueltas sin conseguir la justicia que ansía. Pero la verdad es que, cuando se pone así, acojona bastante. Vamos, que es como para captar gente para su causa. Algunos kamikazes nipones, quizás.
A lo mejor te parece una mariconada, pero yo te aconsejo fraternalmente la caridad, la oración, un retiro quizás, el silencio...pero sobre todo la caridad, ya que en este mundo no hay justicia.
No te preocupes, te lo digo de corazón, la justicia la traerá el Señor. Ten Fe.
Un abrazo (pero sin mariconadas, eh )